¿Busca casa? Contrate un ‘personal shopper’ de pisos (Expansión)

Ambitum es una agencia inmobiliaria personalizada dirigida a empresas y, sobre todo, a profesionales que no disponen de tiempo para buscar oficinas o vivienda. La novedad respecto a una agencia tradicional es que no sólo facilita el proceso de búsqueda: también proporciona servicios como proyectos de interiorismo, mudanzas, reformas, asesoramiento en la negociación, etcétera. Y por el mismo precio. Su fundador, un joven madrileño llamado David Infante.
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Nadar a contracorriente a veces puede ser la mejor opción. Es el caso de David Infante que, en julio del año que ahora despedimos, en plena crisis económica, decidió apostar por el negocio inmobiliario. Su idea era sencilla. Hoy en día los profesionales carecen cada vez más de tiempo para gestionar su vida personal. El trabajo ocupa casi toda su vida y, en consencuencia, suelen aplazar una y otra vez actividades relacionadas con su entorno más cercano, como la búsqueda de una vivienda. Una de las soluciones pasaría por ponerse en contacto con una agencia de pisos. Otra, la que propone Infante: contratar los servicios de Ambitum, su agencia inmobiliaria personal.
“Sería algo así como un personal shopper de pisos. El cliente nos dice qué tipo de vivienda está buscando, qué zonas le interesan, qué tipo de vida lleva (si trabaja desde casa, si organiza fiestas con frecuencia, si está casado o tiene hijos) y de qué presupuesto dispone. Nosotros nos ocupamos de encontrar los pisos que se adapten a estas condiciones”, dice Infante.
Este madrileño, que lanzó su compañía con 29 años, explica que Ambitum no es una agencia inmobiliaria tradicional, porque “no trabaja para el propietario del inmueble, sino para el comprador; busca el piso que le describe el cliente, no le ofrece inmuebles de un catálogo cerrado; y, si el cliente lo desea, le facilita todos los servicios adicionales necesarios para disfrutar de un nuevo hogar, desde el proyecto de interiorismo, hasta la coordinación de las obras, la mudanza, el alta y cambio de titularidad de suministros, el asesoramiento en la negociación, la firma de contratos, etcétera”.
Se trata de la primera vez que David Infante pone en marcha un negocio. Tras licenciarse en Derecho y haber cursado un máster de urbanismo en la Universidad Carlos III, este joven desarrolló su carrera profesional en compañías como Henderson Global Investors, CB Richard Ellis y BNP Paribas Real Estate. Poco a poco, se fue especializando en inversión y gestión patrimonial, “hasta que un día me dije: por qué no trasladar el servicio que ofrezco a grandes empresas hacia el terreno de pymes y particulares. Lo que me gustaba era el trabajo de campo, no tirarme el día sentado en una oficina. Estaba en el momento personal de intentarlo”, recuerda. Y así fue como, con una inversión inicial de 12.000 euros, lanzó su idea de Ambitum, “una palabra con la que queríamos hacer referencia a ambientes, en el sentido espacial del término”.
Y, aunque todavía reconoce que no ha ganado el suficiente dinero para tener la casa que le gustaría, el negocio parece funcionar. En los meses que Ambitum lleva en marcha, la firma ha cerrado cinco operaciones de venta o alquiler en Madrid y próximamente tiene previsto ampliar plantilla. Por cada operación cerrada, David Infante obtiene unos honorarios de en torno al 3% del valor del piso -en caso de una compra- o de una mensualidad del alquiler -si ha gestionado un arrendamiento-. “Nuestros clientes suelen ser personas con capacidad económica media o media alta, ya sean solteros o parejas jóvenes, y con una elevada movilidad geográfica”, indica Infante. “También nos dirigimos a pymes que buscan oficinas plug and play, es decir, listas para entrar a trabajar, o que precisan alojamiento para sus ejecutivos, a menudo cerca de las principales escuelas de negocios. Es decir, se trata de un servicio integral de búsqueda de inmuebles, bajo demanda y personalizado a cada cliente”.
¿Y cómo es el piso ideal que buscan los madrileños? “Los clientes sueñan sobre todo con encontrar una vivienda económica en el barrio de Chamberí, que tenga una fachada bonita, balcones, techos altos, ascensor, que sea exterior y tenga encanto. Yo me encargo de peinar la ciudad para encontrar los pisos que más se adecuan a su idea y, en dos semanas, se los enseñamos al cliente. El proceso suele ser muy rápido. Sobre todo ahora, que estamos en pleno reajuste inmobiliario”.

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